Camela rompió esquemas en 1994 con su primer álbum, Lágrimas de amor , logrando ventas millonarias sin apenas promoción en medios convencionales, basando su éxito en el boca a boca y la venta en gasolineras. Su estilo, una mezcla única de ritmos rumberos con bases electrónicas y letras sentimentales, conectó inmediatamente con el público.