Mezcla el drama político con elementos de thriller psicológico.
El uso del color y los escenarios reales en Uganda transportan al espectador directamente a la atmósfera de los años setenta.
Su título no es casualidad, sino que hace referencia directa al delirio de grandeza de Amin, quien, fascinado por la cultura escocesa, se autoproclamó "Rey de Escocia". Esta fascinación le llevó a vestir el traje tradicional escocés y a declarar que liberaría a Escocia del dominio británico.
La dirección de fotografía, la música que mezcla ritmos africanos con tensión occidental, y las actuaciones secundarias (incluyendo a Kerry Washington y Gillian Anderson) redondean un producto impecable.