Aunque la iglesia oficial ya aceptaba este mensaje (especialmente tras la sesión de la Conferencia General de 1888), Wieland argumenta que nunca fue absorbido realmente por la membresía. El libro documenta cómo, a lo largo de décadas, los líderes institucionales diluyeron el mensaje de 1888 para no perder el control sobre las masas.
Incentiva a los creyentes a mantener una conducta firme, capaz de sembrar dudas santas incluso en capitanes de barco o tripulaciones escépticas. libro adventista por sendas extraviadas pdf